lunes, 23 de febrero de 2015









Los  hábitos de estudio son el mejor y más potente predictor del éxito académico, mucho más que el nivel de inteligencia o de memoria. Conocer y entrenarse en hábitos de estudio que potencien y faciliten la habilidad para aprender, son pasos clave para sacar el máximo provecho y conseguir el mejor rendimiento en los años de formación académica. Tanto los hábitos como las actitudes tienden a estar encerrados en el método de estudio que posee cada persona. Así, entendemos el hábito como la facilidad adquirida para su ejecución mediante el entrenamiento en las diversas actividades que implica.



     A. PLANIFICACIÓN

Como cualquier actividad humana, el estudio debe someterse a los principios de racionalidad y economía; es decir, conseguir el máximo rendimiento invirtiendo el mínimo esfuerzo. Tenemos la necesidad de elaborar y desarrollar hábitos en esta actividad tan necesaria y decisiva. La organización es fundamental para la realización de cualquier trabajo, ya sea de estudio o de otro tipo. Ventajas de la planificación.

• El estudiante sólo necesita adaptar el plan de trabajo y procurar llevarlo a cabo, rompiendo con la indecisión de cada momento, la improvisación o el pasar de una actividad a otra sin control.

 • Condiciona a un trabajo diario, que favorece la creación del hábito y la concentración. • Por tratarse de algo personal, el alumno o alumna ajustará su tiempo a sus circunstancias y a las distintas áreas de aprendizaje.

 • Resulta el estudio más llevadero, agradable y eficaz, con una menor fatiga mental, evitando la acumulación de trabajo en el último momento.

• Permite analizar el nivel de cumplimiento del plan y su rectificación si se considerase necesaria
Cómo ha de ser la planificación.

• Personal: tiene que ser algo propio, elaborado por el alumno/a. Ni todos los estudiantes necesitan dedicar a estudiar la misma cantidad de tiempo, ni todos pueden permanecer sentados ante el libro por igual espacio de tiempo.

• Sencilla y Realista: lo importante de una planificación es que resulte útil; de poco serviría una atractiva planificación si fuese imposible llevarla a la práctica. La planificación tiene que estar adaptada a las posibilidades y limitaciones personales, tiempo disponible, dificultad de los aprendizajes, objetivos a lograr, condiciones familiares, etc. Asimismo, debe ser algo sencillo, que entre por los ojos y se perciba de un golpe de vista.

• Flexible: que una programación sea flexible no significa que pueda alterarse o incumplirse constantemente. La flexibilidad se entenderá en el sentido de poder contar con un tiempo de reserva para, ante situaciones o acontecimientos imprevistos, evitar el incumplimiento de la programación.

 • Rectificable: cuando se llegue a comprobar que la planificación no es ajustada a la realidad, hay que efectuar los ajustes pertinentes hasta lograr que se convierta en una herramienta que sirva de orientación en todo momento. Resulta comprensible que el alumno/a, hasta que adquiera cierta práctica cometa importantes errores de cálculo en conjugar tiempo y aprendizaje con las posibilidades personales.

 • Escrita: el escribir la planificación tiene varias ventajas; se clarifican las ideas, ayuda a fijarla en la mente, permite colocarla a la vista, cerca de la mesa de estudio, refuerza el compromiso personal de llevarla a cabo. En el espacio de control se van anotando al final de la jornada las causas por las que no se cumplen los objetivos planificados. El reconocerlas nos ayudará a ponerles remedio. Para aprender a planificarse hay que empezar por ponerse unos objetivos tanto en materia de estudio como en tiempo que seguro los puedes cumplir e ir aumentándolos progresivamente en el transcurso de los días.

Reglas para fijar las propias metas:

 • Regla 1: La meta debe expresarse en términos positivos. La negación no se traduce al terreno de la imaginación.

• Regla 2: La meta debe expresarse en términos sensoriales. Nos fijaremos objetivos precisos, identificables y cuantificables.

 • Regla 3: La meta debe ser realizable según las propias capacidades flexibles.

• Regla 4: La meta debe ser aceptable, tanto moral como éticamente, por nosotros y por los demás. 3 Una forma concreta de llevar a cabo mis objetivos y crearme un hábito de trabajo

Es planificar mi tiempo

De estudio de forma que me dé confianza y seguridad en mí mismo. Además, mi planificación me ahorrará tiempo y esfuerzo, a la vez que me dará una visión global del quehacer. Para ello debo tener en cuenta:

• Estudiar todos los días el mismo tiempo y, a ser posible, a la misma hora.

 • Buscar las horas de estudio donde mi rendimiento sea más alto.

 • No trasnochar ni madrugar excesivamente.

 • Poner el orden de estudio de cada materia de acuerdo con mi propia curva de trabajo (nivel de concentración).

• Distribuir el tiempo de estudio para cada materia de acuerdo con el grado de dificultad y exigencia personal.

• Estudiar en varios periodos seguidos, intercalando pequeños descansos después de cada periodo.

 • Concretar qué tengo que estudiar en cada periodo. Una vez realizado mi tiempo de estudio debo seguirlo y revisarlo periódicamente a fin de introducir las correcciones necesarias. También debo ser constante y no desanimarme si en los primeros días no consigo cumplirlo totalmente.


Ejercicios de planificación:
• Elabora tu propio calendario personal.



 • Confecciona tu horario personal


• Programa tu trabajo mensual.




• Planifica tu tiempo semanal y diario.




Planificación de una sesión de estudio: Consiste en distribuir el material a estudiar y las tareas a realizar por orden de realización, asignando tiempo a las tareas y a los descansos. Nuestra atención asciende y desciende en función del tiempo que llevemos estudiando. Según la curva de rendimiento: El primer momento de estudio es el más adecuado para realizar las tareas de dificultad media, a continuación aquellas de dificultad máxima y por último las más 

fáciles que requieran menos esfuerzo y concentración, como por ejemplo los repasos.

 En los descansos recuerda
 • No lo hagas en el momento de máximo rendimiento, ya que es el momento óptimo de estudio. • Si haces un sólo descanso tómalo cuando observes que tu rendimiento y concentración decaen. 

• No aproveches el descanso para actividades que te hagan perder la concentración, como ver TV, entablar una larga conversación, etc. Planifica aquello que harás en tus descansos. 

• Es recomendable que hagas algunos ejercicios de relajación y concentración.

 • Dentro de los períodos de estudio los descansos deben ser cortos. 

• Intenta descubrir tu propia curva de rendimiento y tus momentos óptimos para el estudio. La proporción recomendada es: o Cada hora descansos de 5 minutos. o Cada 2 ó 3 horas, descansos de 30 minutos.









3 comentarios:

  1. Muy bien Kimberly! Ahora conteste: En qué momento o tiempo del año considera que se pueda ejecutar un proyecto del Departamento de Orientación para socializar con todos los estudiantes de una institución educativas técnicas y hábitos de estudio?. Haga la misma interrogante a sus compañeros de Orientación I. Cree un blog con dicha interrogante y todas las respuestas. Finalice con 3 conclusiones.

    ResponderEliminar
  2. pienso que seria al inicio de año incentivar al alumno a hacer su plan de estudio para que no tenga problemas a futuro

    ResponderEliminar
  3. para mi debe de ejecutarse al menos tres veces al año:

    AL INICIO
    dándoles a conocer las técnicas y métodos que les pueden ayudar en su aprendizaje

    INTERMEDIO
    esto seria coco al final del primer semestre donde se puede comparar a los estudiantes y los resultados que se obtuvieron al hacer las practicas recomendadas.

    AL FINAL
    En este momento debe servir la reflexión, en que se fallo o en que se aserto, que técnicas dieron resultado y que técnicas no. En todo el proceso debe enseñarse de las distintas formas de aprendizaje.

    ResponderEliminar